domingo, 14 de octubre de 2012

Ausencia de Acción



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No todas las acciones de un individuo son "conductas humanas" a efectos penales, pues como hemos visto para ello es necesario que sea "final" (en el sentido de estar dirigida por la voluntad del individuo), además de tener una trascendencia externa. Estas supuestos de ausencia de acción ha de valorarse con carácter previo al análisis de la tipicidad, pues su concurrencia en definitiva llevará a negar la propia existencia de una "conducta humana" con relevancia penal.

Caso fortuito: constituye un acontecimiento humano dañoso, pero involuntario e imprevisible, o imposible de evitar. Ejemplo: camionero que conduce su vehículo de forma completamente cuidadosa, a la velocidad permitida y cumpliendo todas las reglas del tráfico, pero no puede prever ni evitar atropellar a un peatón que de forma sorpresiva e inesperada se le cruza en mitad de la carretera.

Fuerza irresistible: supuestos en los que quien actúa lo hace materialmente violentado por una fuerza a la que le es físicamente imposible resistirse, porque se ejerce sobre él una vis absoluta (distintos serían los casos de vis compulsiva, que pueden dar lugar a miedo insuperable y excluir o atenuar la culpabilidad). Sólo en los supuestos de vis fisica absoluta se excluye la acción por ausencia de voluntad. El origen de la fuerza irresistible puede ser natural o humano (en este último caso podrá haber autoría mediata de quien aplicó la fuerza). Ejemplo: A empuja por detrás a B a una piscina, y B cae sobre un bañista al que lesiona.

Movimientos reflejos: tienen lugar sin que la voluntad humana participe de ningún modo, porque la "orden" de realizar el movimiento muscular se transmite directamente por la vía subcortical, esto es, sin que intervenga en ningún momento la consciencia y por lo tanto sin que puedan controlarse por la voluntad. Ejemplo: persona que, al quemarse con una plancha, aleja mecánicamente el brazo de la fuente de calor y a consecuencia de ello le causa una lesión en la cara a otra persona que estaba a su lado.

Los movimientos reflejos deben diferenciarse de otros supuestos, en los que la voluntad controla la acción del sujeto, siquiera fugazmente:

Actos en cortocircuito, tales como por ejemplo las maniobras que pueden realizarse en la conducción en determinadas circunstancias (por ejemplo, un volantazo para impedir una colisión), ya que dichos actos son controlables por la voluntad.

Reacciones impulsivas o explosivas, en las que la voluntad participa de la acción, aunque puede estar mediatizada por un estado de acaloramiento o sobreexcitación o bien por un impulso pasional. Así pro ejemplo, las reacciones explosivas de cólera, que pueden deberse a una predisposición individual, o bien a alteraciones psicopatológicas o neurológicas, y en las que un estímulo mínimo puede provocar una cólera incontenible con agresiones violentas sin consideración de las consecuencias. Este efecto se puede producir por acumulación de situaciones estresantes y el estímulo desencadenante "es la chispa que enciende la pólvora" (Kretschmer), como es el caso de ciertas situaciones en prisión y algunos crímenes pasionales. En estos supuestos hay acción, aunque puede resultar aplicable la eximente o atenuante de transtorno mental transitorio (que afecta a la culpabilidad).

Estados de inconsciencia: en estos supuestos hay ausencia de dominio voluntario sobre el propio cuerpo, pues el sujeto se haya inconsciente. Pueden darse los siguientes casos: sueño, narcolepsia, sonambulismo, desvanecimientos, embriaguez letárgica o narcosis extrema, ataque epiléctico con pérdida de conciencia, hipnosis (siempre que el hipnotizado esté completamente bajo el control del hipnotizador, que sería en este caso autor mediato).

Fuente:
Esther Hava García (@sterhava)