miércoles, 19 de diciembre de 2012

Evolución dogmática del elemento culpabilidad



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
En el esquema clásico de la teoría del delito de Von Listz y Beling, la culpabilidad se concibe como un nexo psicológico entre el sujeto y el resultado provocado. Del contenido de los dos elementos psicológicos adjudicados a la culpabilidad (voluntad y conocimiento) surgen en esta concepción las dos formas de culpabilidad: el dolo y la culpa (o imprudencia). Y presupuesto común de ambas formas de culpabilidad es la imputabilidad.

Culpabilidad

La concepción psicológica de la culpabilidad no puede explicar de modo satisfactorio la culpa inconsciente, en la medida en que en esta forma de imprudencia no existe conexión psíquica del autor con el hecho (quien actúa con culpa inconsciente no se representa la posibilidad de que se produzca el resultado típico). Por otro lado, en las causas de justificación existe dolo respecto de lo realizado (por ejemplo quien mata a otro en legítima defensa tiene dolo de matar, aunque actúe amparado por una causa de justificación).

Frente a lo anterior, la concepción neoclásica (o causal-normativa) de la culpabilidad (elaborada a partir de las aportaciones de Frank, Goldschmidt y Freudenthal) entiende ésta como un juicio de valor: un juicio de reproche dirigido al sujeto por haber realizado un comportamiento típico y antijurídico cuando era exigible que actuara conforme a Derecho. Concebida como "reprochabilidad por la voluntad defectuosa", la culpabilidad requeriría, según la concepción normativa originaria: a) la imputabilidad, como capacidad o presupuesto de culpabilidad; b) el dolo (dolus malus, porque incluye el conocimiento de la antijuricidad del hecho) o la culpa, como formas de voluntad defectuosa; y c) la ausencia de causas de exculpación (como el miedo insuperable), pues su concurrencia impediría reprochar su voluntad defectuosa al sujeto por serle inexigible, en la situación concreta, una decisión conforme a Derecho.

En esta concepción, el dolo y la culpa ya no aparecen como formas de culpabilidad, sino como posible elementos de ésta, pero no suficientes (porque puede concurrir dolo y sin embargo faltar la culpabilidad -lo que sucedería cuando existe una causa de exculpación- pues entonces el hecho no es reprochable en atención a las "circunstancias concomitantes"). Por otro lado, la culpabilidad imprudente podría concurrir ya sin la constatación de nexo psicológico alguno, pues lo verdaderamente relevante es si se puede reprochar su acción al sujeto.

Al igual que en otros elementos, el concepto final de acción de Welzel llevó a un cambio en la concepción de la culpabilidad, que pasó a tener un contenido puramente normativo, totalmente desprovisto de componentes psicológicos: el dolo y la culpa pasan a formar parte del tipo de injusto, quedando el resto de elementos como condiciones que permiten reprochar el hecho a su autor, porque pudo actuar de otro modo. Por tanto, el contenido de la culpabilidad en el esquema finalista está constituido por los siguientes elementos: a) la imputabilidad, como condición central de la reprochabilidad (quien es inimputable carece de libertad para comportarse de otro modo); b) la posibilidad de conocimiento de la antijuricidad del hecho (pues al tipo sólo pasa el dolus naturalis), y c) la ausencia de causas de exculpación (cuya concurrencia impediría el juicio de reproche, al entender que no le era exigible al sujeto actuar de otro modo).

----------

- La culpabilidad: artículos en nuestro blog de Derecho Penal


+ La culpabilidad

+ Concepto, contenido y estructura de la culpabilidad

----------

Fuente:
Apuntes de Esther Hava García (@sterhava), Doctora en Derecho, y Profesora de Derecho Penal en la Universidad de Cádiz.