lunes, 24 de diciembre de 2012

La objeción de conciencia



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El miedo insuperable es la única causa de no exigibilidad que regula nuestro Código Penal. Sin embargo, a raíz de determinados casos (en los que el sujeto comete el delito por "razones morales") un sector de la doctrina se ha planteado la posibilidad de estimar la objeción de conciencia como causa de exculpación por inexigibilidad.

Para analizar esta cuestión debe distinguirse varios supuestos o grupos de casos, que, aun teniendo el mismo origen, pueden tener diversa solución:

a) El Estado de Derecho sólo puede penalizar legítimamente un hecho realizado por razón de conciencia, cuando no puede alcanzar sus fines con alternativas que respeten esa conciencia. Así por ejemplo, en el caso de los Testigos de Jehová que se niegan por su religión a que su hijo reciba una transfusión de sangre, si éste puede ser sustituida por cualquier otro tipo de tratamiento médico con posibilidades similares, no hay ni siquiera un hecho típico de omisión de socorro y menos aún de homicidio, cualquiera que sea después el resultado que se produzca. Por las mismas razones, tampoco hay inconveniente en admitir la objeción de conciencia del médico que se niega a participar en un aborto legal, siempre que ello no impida el derecho de la mujer legalmente reconocido y que el aborto puede ser realizado por otro médico. Igual solución habría que darle al caso del sacerdote que se opone a testificar ante un Tribunal de Justicia sobre hechos conocidos por él en secreto de confesión, siempre que el Tribunal pueda llegar al conocimiento de esos hechos de otro modo.

b) Otro grupo de casos en los que se plantean problemas de admisibilidad de la objeción de conciencia son los relacionados con bienes jurídicos de carácter social o político mucho menos enraizados en la conciencia colectiva. La negativa a formar parte de una mesa electoral, constitutiva de un delito tipificado en la Ley electoral, suele ser protagonizada en época de elecciones por algunos Testigos de Jehová o de otros colectivos, alegando para ello razones de conciencia. También se habla de "objeción fiscal" cuando se alega una contradicción moral irresoluble entre el deber de pagar impuestos y la conciencia del contribuyente que no está de acuerdo con la forma en que después el Estado gasta sus ingresos fiscales. En estos supuestos, la opinión jurídica dominante es la de negar, aunque no sean conductas violentas, la eficacia eximente de dichas razones "morales", si bien se considera conveniente, sobre todo para el caso de la negativa a formar parte de una mesa electoral, la aplicación de otro tipo de sanciones que no sean necesariamente privativas de libertad.

c) En los casos de terrorismo político (delincuencia por convicción) y en cualquier otro supuesto de grave atentado para la vida debe negarse todo tipo de relevancia a las decisiones de conciencia, sean del tipo que fueren. Así, por ejemplo, quedan fuera del ámbito del ejercicio legítimo de la libertad de conciencia los asesinatos rituales practicados por algunas sectas, o la objeción de conciencia del médico antiabortista llevada hasta el punto de impedir cualquier medida de atención médica a la mujer que muere desangrada después de haberse sometido a un aborto, aunque éste sea ilegal.

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- Conciencia de antijuricidad: artículos en nuestro blog de Derecho Penal


+ Error de prohibición

+ Miedo insuperable

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Fuente:
Apuntes de Esther Hava García (@sterhava), Doctora en Derecho, y Profesora de Derecho Penal en la Universidad de Cádiz.