miércoles, 20 de marzo de 2013

Principio de presunción de inocencia



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Está proclamado en el artículo 24 de la Constitución. El principio de presunción de inocencia se proyecta en dos ámbitos: Derecho penal sustantivo y Derecho procesal, hasta el punto de que se ha afirmado que se encuentra a caballo entre ambos.

Principio de presuncion de inocencia en Derecho penal

- Incidencia del principio de presunción de inocencia en el Derecho penal sustantivo


Aunque se adolezca de una proclamación expresa, supone un importante límite para legislador que actúa paralelamente y en coordinación con el principio de culpabilidad; expulsando normas penales que concretan sus contenidos sobre presunciones de culpabilidad o de realización de ciertos hechos; no es especialmente respetado en algunos preceptos del Código Penal, por ejemplo el artículo 8.4 del Código Penal. También, como apuntan COBO DEL ROSAL y VIVES, la presunción de inocencia comportan también una proyección en la interpretación de las leyes penales; en igualdad de condiciones habrá de preferirse el sentido más favorable al reo.

- Presunción de inocencia en el ámbito del Derecho procesal


En cuanto al ámbito procesal, como apuntan COBO – VIVES, el principio de presunción de inocencia juega un doble papel: como regla de juicio (la prisión provisional daña a este principio que además se agrava con la lentitud de la justicia), y como regla de tratamiento, exigiendo en el primer caso que toda la condena se funde en pruebas de cargo y que las dudas en el enjuiciamiento se resuelvan a favor del “reo” (“in dubio pro reo”). Como regla de tratamiento, el principio de inocencia comporta la prohibición de que las medidas cautelares y en especial la prisión provisional sean utilizados como castigos, esto es más allá de la finalidad con que están previstas en la legislación procesal; en ningún caso se pueden utilizar para anticipar una pena. De alguna manera, el artículo 34 Código Penal recoge esta exigencia.

El artículo 166 CP tampoco respeta el principio de presunción de inocencia, presume que ha matado quien ha secuestrado. En el caso de Publio Cordón, secuestrado por los GRAPO, se presumió que lo habían matado, salvo que se probase que lo habían dejado en libertad. Es una especie de prueba diabólica, procesalmente hablando.