domingo, 24 de marzo de 2013

Principios para la valoración preferente de las normas penales



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• El principio de especialidad es esencial en la solución de la concurrencia de preceptos penales. Según él, “el precepto especial se aplicará con preferencia al general” (art. 8.1 CP). Las razones de esa especialidad, a menudo residirán en la existencia de agravaciones o atenuaciones típicas que incorporan algún elemento adicional de valoración a los elementos genéricos del ilícito básico.

• El principio de subsidiariedad también encuentra consagración legal en nuestro derecho. El art. 8.2 CP establece que “el precepto subsidiario se aplicará solo en defecto del principal, ya se declare expresamente dicha subsidiariedad, y sea esta tácitamente deducible”. De este modo, se reconocen dos formas diferenciadas de subsidiariedad: una, expresa, si es el propio legislador el que condiciona explícitamente la aplicación de un precepto a que no resulte aplicable otro de carácter principal y otra, tácita, para cuando quepa deducir ese orden preferente del sentido y la finalidad de la ley.

• El principio de consunción está previsto en el art. 8.3 CP, que lo describe de forma ciertamente insatisfactoria cuando señala que “el precepto penal más amplio o complejo absorberá a los que castiguen las infracciones consumidas en aquél”. En realidad, su contenido va a aparecer muy condicionado por la extensión que se le reconozca al principio anterior de subsidiariedad, con el que comparte una naturaleza esencialmente valorativa, si bien existe un cierto acuerdo doctrinal en reservarle un ámbito de aplicación propio. Conforme a él, se afirma la existencia de una relación de consunción entre dos preceptos cuando el desvalor correspondiente a uno de ellos se encuentre ya contenido en otro que será, según la definición legal, “el precepto más amplio o complejo”.

- Dos grupos de casos encuentran adecuada solución bajo la vigencia de este principio, según la mayoría de los autores: el de los “actos acompañantes típicos” y el de los “actos posteriores copenados” que son dos ejemplos diferenciados de la existencia de una “unidad” o “pluralidad” de hechos.

- El primero se refiere a esos supuestos de concurrencia en que la realización de un tipo penal conlleva “normalmente” la de otro que resulta consumido por él.

- “Actos posteriores copenados”: en general, se conciben como formas de aseguramiento o aprovechamiento de un hecho principal al que acompañan y por el que resultan consumidos. Para ello, se exige que no incrementen el daño producido por él ni atenten contra un bien jurídico distinto del que se tutela en la infracción precedente.

• El llamado principio de alternatividad se considera formulado en el art. 8.4 CP cuando afirma que “en defecto de los criterios anteriores, el precepto penal más grave excluirá los que castiguen el hecho con pena menor”. En el ámbito en que se regula, debe entenderse propuesta una concurrencia entre normas cuya aplicación conjunta contradiría el “non bis in idem”.