domingo, 14 de julio de 2013

La teoría cognitiva del dolo



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El dolo es el conocimiento y la voluntad natural del sujeto. Este es el concepto clásico. La dogmática ha evolucionado a una perspectiva normativista y que plantea que el dolo no tiene nada que ver con la voluntad, sino que para actuar con dolo basta con conocer. Se mantiene un concepto cognitivo. El dolo tiene como referencia el tipo objetivo. En este concepto de dolo, la voluntad carece de importancia porque se entiende que la voluntad afecta tanto al dolo como a la imprudencia. El concepto tradicional divide en 3 clases de dolo:

− Dolo mediato. De consecuencias necesarias. Es cuando el sujeto actúa con una determinada conducta sabiendo que irremediablemente va a producir otro daño.

− Dolo eventual. El sujeto se comporta de una manera y acepta el eventual resultado de ese comportamiento.

− Dolo directo. Se quiere el resultado.

El dolo eventual plantea un problema porque en casos de imprudencia, a veces, el sujeto también se representa pudiendo producir un resultado de forma imprudente. En la imprudencia sin representación, es probable que se produzca un resultado. Hay un fallo de cálculo por parte del sujeto. Hay que distinguir entre el dolo eventual y las causas de imprudencia con representación. Es importante para la determinación de la pena. Para esto hay 3 teorías:

− Probabilidad.

− Consentimiento.

− Conformidad.

Las 3 teorías insisten en la voluntad del sujeto. Si se abordara este planteamiento con el concepto cognitivo de dolo, esto carece de importancia porque resolvemos desde el principio con el sentido del conocimiento.

El concepto cognitivo del dolo tiene apoyo legal en los artículo 14.1 y 14.2 CP. Se regula el error de tipo. Actúa con error el que desconoce lo que hace. El error de tipo es la negación de todo. Hay error cuando el sujeto desconoce los elementos del tipo. La voluntad no permite distinguir entre dolo e imprudencia. Desde esta perspectiva actúa con dolo el que sabe lo que hace conociendo el peligro que genera la acción y las consecuencias de ese comportamiento. El dolo depende del conocimiento del autor sobre la peligrosidad completa de la realización del tipo. Por el contrario actuaría con imprudencia el que no se representa el peligro, el que lleva a cabo una acción de peligro sin ser consciente del peligro o se lo representa pero no lo considera como un peligro del tipo. Esta concepción cognitiva del dolo tiene una consecuencia muy importante y es que no es necesario establecer una clasificación del grado del dolo. Habría una única forma del dolo. También resuelve el problema de la distinción entre dolo e imprudencia.