martes, 25 de marzo de 2014

Una aproximación a las conductas delictivas



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La teoría de Bowlby decía que si un niño no tenía una relación maternal constante y llena de cariño y cuidados va empezar a vivir una privación materno-afectiva. Hay que hacer una distinción de privación total en aquellos supuestos en los que no cuentan con una madre y se tienen que hacer cargo de ellos las instituciones sociales, de la privación parcial que son aquellos casos en los que aun existiendo la madre no sabe hacerse cargo adecuadamente de su hijo.

Privacion materno-afectiva y criminalidad

En estos casos pueden empezar a darse una diversidad de patologías desde que se es pequeño, el no haber tenido una figura materna adecuada puede provocar muchos celos o ciertas inseguridades en el niño.

Se han realizado una serie de estudios para probar que tiene mucho que ver como sea la vida de un niño para su futuro y adecuado desarrollo. Si el niño carecer de una relación materna adecuada puede que su desarrollo empiece a tener una serie de desviaciones que no son las correctas. Es necesario que la personalidad de un niño se desarrolle de una manera adecuada y saludable desde que es pequeño.

Por todo esto se pueden empezar a dar unas aproximaciones a las conductas antisociales provocadas por unos cuidados maternos que no son los adecuados. Por ejemplo en el supuesto de menores que tienen que residir en las instituciones sociales porque su madre no sabe cuidar de ellos como se merecen van a presentar una personalidad diferente al resto que en ocasiones puede llevar a las conductas delictivas. Hay que dejar claro que no todos los niños que vivan en estas circunstancias van a padecer esto, pero sí que es un factor que influye en gran medida en el desarrollo adecuado de un menor.

Por otro lado si a un niño se le separa de su madre le va provocar una situación de incertidumbre y de no entender que pasa. Los niños empezaran a tener hambre de afecto y querrán encontrar a una madre que se lo pueda proporcionar, si ve que esto no lo llega a conseguir empezara a tener conductas deprimidas y de aislamiento y frustración. Va tener mucho que ver también la edad en la que se produzca la separación, si el niño tiene ya un cierto conocimiento de saber lo que está pasando es cuando pueden presentarse este tipo de problemas.

Bowlby hizo un estudio sobre los efectos de la ausencia de una figura paterna en los individuos desde pequeños. La imagen del padre siempre será la de una imagen de protección y de cercanía. Por lo tanto hay que estudiar las consecuencias de la ausencia de esta figura que puede ser debida por diferentes circunstancias.

Hoy en día existe un mayor número de madres solteras que tiene que realizar el papel en el cuidado de sus hijos de madre y de padre. Está claro que desde que un niño nace se crean unos lazos de unión de cariño y de afectividad con su madre, pero pueden darse casos que debido a la ausencia de un padre se cree una relación de dependencia extrema en la que el niño tenga mucho miedo a separarse de su madre. Aquí es donde pueden empezar a mostrarse problemas de afectividad y socialización con el entorno.

Otro de los supuestos en los que puede producirse la ausencia de un padre es en los casos de separación o divorcio de los padres. Estos casos van a ser perores que los anteriores ya que el niño se acostumbra a la figura de un padre y de repente se ve separado de él. Puede que el niño experimente crisis de ansiedad y empiece a sentir inseguridades. Por otro lado puede que piense que ahora tiene que ejercer el la función de protección en el caso de tener hermanos pequeños. Además el hecho de ver a su padre solo algunos días puede producirle cierta confusión e inseguridades.

Otra de las causas puede ser la ausencia del padre por causa de muerte, en estos supuestos se produce una pérdida definitiva de la figura paterna, el menor tendrá que superar el duelo y será muy importante el apoyo de toda la familia para que esa situación no le provoque comportamientos extraños e inseguridades que le puedan llevar a cometer conductas antisociales.

Finalmente puede darse el caso de que aun existiendo la figura paterna se de una carencia en la relación con la misma. Es decir hay convivencia con el padre pero por una serie de circunstancias no existe una relación como tal, esto puede provocar en el niño trastornos en la personalidad, ansiedad y comportamientos agresivos. Puede que lleguen a sentirse marginados y culpables por la situación al no entender el porqué de la misma.

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Beatriz Nicolás es licenciada en Derecho y redactora de artículos jurídicos.